Cara a cara Soledad Acuña: “En diciembre vamos a calificar y los que no aprueban estarán obligados a cursar en enero”

La ministra de Educación porteña adelantó una resolución que regulará el proceso de acreditación de los conocimientos en las escuelas. Habló sobre los desencuentros de esta semana con Nación por el retorno de algunos alumnos a clases presenciales.

-Con protocolos y cuidados volvieron la Copa Libertadores, los amistosos del fútbol, los vuelos diarios a Miami, ¿por qué no pueden volver los chicos a algo de clases presenciales?

-En la Ciudad se fueron haciendo aperturas y fuimos viendo cómo, de manera cuidada, se podía garantizar que la tasa de contagio no subiera. Fue entonces que planteamos volver a la presencialidad en la escuela. Que no sea la vuelta a clases, pero por lo menos empezar a dar señales de que es posible.

-Pero estamos ya casi en octubre y seguimos sin ni un solo chico con algo de presencialidad.

-Sí. Por eso estamos tratando de buscar todos los días diálogos con Nación, mostrar alternativas, buscar propuestas diferentes. Hoy hay un solo marco normativo que regula la actividad: la resolución que se firmó en el Consejo Federal, que es homogénea para todo el país. Pero los especialistas en salud dicen que las decisiones deben tomarse según las regiones. Y las urbanas, como la Ciudad, no pueden tener los mismos indicadores que se toman para una provincia que tiene ruralidad amplia.

– Ya presentaron distintas propuestas firmadas por Quirós, que fueron rechazadas. ¿Creen que hay mucha presión de los gremios, del kirchnerismo duro hacia Trotta?

-Eso hay que preguntárselo a Nicolás. Entiendo que como ministro nacional tiene que tener una mirada de todas las jurisdicciones, y que puede haber temores respecto a lo que pase en la Ciudad, que condicione -como vidriera- a otras provincias. Pero nosotros no vamos a dejar de buscar alternativas, y de presentar propuestas. No vamos a quedarnos con los brazos cruzados y resignarnos a que no podemos volver a la presencialidad.

Soledad Acuña, ministra de Educación porteña.

– En la reunión del lunes entre los ministros, ¿se habló de los problema emocionales y la salud mental de chicos y adolescentes?

– Estamos definiendo variables epidemiológicas. Nosotros hicimos estudios con la fundación INECO, para ver cómo están los chicos, los adolescentes y los docentes en este proceso de pandemia y aislamiento. Y nos dicen que los más chicos están teniendo retrocesos madurativos; los que son un poquitito más grandes de primaria, están con proceso de ansiedad, de perdida de sueño, o de alteraciones por toda la exposición a los electrónicos; y además, la desmotivación respecto del aprendizaje remoto. No vas a encontrar un docente que hoy no te diga que le es dificilísimo que los chicos y chicas se conecten, que prendan la cámara, que respondan la tarea a tiempo, que sean creativos, que respondan de forma completa. Entonces, contra todo eso tenemos que volver. No con la escuela del 16 de marzo, pero sí con alguna forma de presencialidad que les permita a los chicos el encuentro entre pares, con un docente, en un espacio físico distinto a su casa. Por eso nuestra insistencia.

-Si esto ya se conoce y ya hay evidencias, ¿por qué no se avanza en la solución?

-Corregimos el protocolo con las observaciones que nos hizo Salud de Nación, hubo un acuerdo sanitario respecto a que está ok para empezar, y fue al Ministerio de Educación. Ya le pedimos una reunión a Nicolás para volver a dialogar sobre esto y ver cómo sacarlo. La propuesta fue empezar con los 6.500 chicos que abandonaron la escuela en los patios de las escuelas, de forma escalonada.

-Ahora, si hubo un acuerdo para avanzar con estos 6.500. ¿Qué pasó el lunes que salió Trotta a decir que no hubo acuerdo?

-Nosotros salimos de la reunión convencidos y contentos porque los 4 ministros habíamos acordado 3 puntos. El primero que no hay que esperar a la vacuna para volver. El segundo que es prioritario empezar con los chicos que abandonaron la escuela: no nos rechazaron el protocolo, sino que nos hicieron observaciones para que lo volviésemos a presentar. Y el tercero fue definir indicadores epidemiológicos distintos a los de la resolución del Consejo Federal para dar los siguientes pasos. Porque además de estos 6.500 están los demás chicos, que necesitan la vuelta a la presencialidad. Eso fue lo que nosotros transmitimos. Los condicionantes que tuvo después Trotta para decir que era una agenda de trabajo y no un acuerdo, hay que preguntárselos a él.

-¿Y ustedes qué piensan? Ustedes vienen con problemas con los gremios en Capital desde hace años, ¿Pudo haber influido?

-No hay diferencia con “los” gremios. Hay 17 en la Ciudad y dos que, históricamente, se oponen a lo que hacemos. Uno porque responde al oficialismo, que es kirchnerista, es Ctera a nivel nacional y UTE en la Ciudad, y el otro es de izquierda: tiene una mirada filosófica del mundo distinta. Ahora, el resto de los sindicatos, no solo están a favor de trabajar la vuelta a la presencialidad, sino que vienen colaborando en pensar los mejores mecanismos para que esto sea seguro para sus representados. Entonces son algunos referentes políticos, partidarios, de algunos gremios.

-¿Cuándo pueden pensar entonces las familias, los chicos, una posible vuelta, un horizonte que le marque un camino?

-Estoy convencida que antes de fin de año vamos a poder tener algunas instancias presenciales para todos los chicos. Como le dije a Gines, y a él le gustó la expresión, distintos “regresares”, distintas maneras de volver a transitar la presencialidad apostando más a lo social y vincular que a los contenidos.Y el año que viene, si el virus sigue así, el 2 de marzo al iniciar las clases lo más probable es que tengamos que pensar modelos de escuela mixta. Estamos mirando el mundo y viendo cuáles son las mejores experiencias.

Soledad Acuña, ministra de Educación porteña. Andres D’Elia

– ¿Cuál es el modelo del mundo que más se acerca a la aspiración que ustedes tienen?

-Cualquiera de los países europeos, Alemania, Francia, España, Italia. Volvieron con protocolos de seguridad, pero con todos los grupos completos. A nosotros nos encantaría poder ir con esa modalidad. Es la más compatible con una ciudad que se organiza en torno a la escuela. Otra posibilidad es el modelo mixto: algunas días de presencialidad y otros de virtualidad. Cada uno tiene sus pros y contras.

– ¿Se podría volver con todos manteniendo las distancias? ¿Están las escuelas preparadas?

– No, por eso digo que lo ideal es el modelo europeo. En Europa, los que volvieron no lo hicieron con distanciamiento, sino con protocolos de seguridad en términos de distintos horarios, que eviten conglomerados. Las burbujas son las aulas.

– Acá no se podría entonces porque lo impide el protocolo nacional, dice que tiene que haber distanciamiento…

– Por eso decimos que hay que modificarlo. Con ese protocolo las condiciones para la vuelta son imposibles.

-También hay dudas de las familias respecto a las calificaciones, cómo se acreditan los conocimientos. ¿Cómo va a ser?

– No sólo nos importa que los chicos vayan a la escuela y que la escuela siga de forma remota, también que aprendan. Por eso, aprobamos el viernes una resolución que regula el modelo de promoción y acreditación de saberes en la Ciudad. Hicimos muchas reuniones con directores, rectores, supervisores, para estar tranquilos que es la mejor manera.

-¿En qué consiste esa resolución?

– En el país se estableció que los años 2020 y 2021 son tomados como un ciclo en el que no se repite. Hay que dar los contenidos, de los dos años, con pisos mínimos, y se tienen que poder acreditar los logros de los aprendizajes. Ahí es donde nos pondremos firmes. La promoción será por ciclo, pero la acreditación de saberes por año. Las familias recibieron, en la primera parte del año, un documento que era una valoración pedagógica del proceso: las habilidades que los chicos habían desarrollado en autonomía, cómo se habían presentado frente al conocimiento, si habían respondido las tareas. Esta segunda parte del año, en cambio, se va a dividir en dos informes. Uno en octubre, que va a ser una valoración formativa. Y el segundo en diciembre, donde ahí sí va a haber una calificación. Se va a evaluar si se alcanzaron los contenidos mínimos de 2020. La calificación va a tener una escala de tres: en proceso, suficiente y avanzado. Y los que no aprueben tendrán una consecuencia, que son nuevas instancias obligatorias para poder adquirir esos conocimientos que no se lograron adquirir en 2020 de este ciclo 20/21. Con lo cual, durante el verano y el ciclo 2021, esos alumnos van a tener instancias obligatorias de recuperación, de apoyo escolar. Van a tener que concurrir, para ver si promocionan o no, al finalizar el ciclo 2021.

– ¿Cómo se va a organizar esto?

– Estamos planteando una escuela de verano. También jornada extendida, horas adicionales, escuela de los sábados. Todas instancias adicionales. La escuela de verano sería en enero, el mismo mes que la colonia de verano.

– ¿Y obligatoria?

-Sí, para quienes no adquirieron los conocimientos. Esto mismo corre para el sector privado, con quienes también venimos consultando y armando esta resolución. Van a tener que generar las instancias obligatorias para que los chicos que no pudieron alcanzar los contenidos lo puedan hacer.

– ¿Y los sábados cuándo arrancarían?

– En febrero.

– ¿No puede haber resistencia de gremios?

– Uno con los sindicatos discute condiciones laborales, no políticas educativas.

– Pero por eso mismo, como se están agregando los sábados…

– Serán docentes contratados especialmente para los sábados. Lo mismo para el verano. Nosotros en el verano contratamos docentes para la colonia, bueno, este año se contratarán para la escuela de verano.

– Un tema de la semana fue el diputado de la escena sexual.¿Cuál es el mensaje para los chicos, en este contexto?

-Me imagino las mamás, lo que nos cuesta convencer a nuestros hijos para que se saquen el pijama, se laven la cara para prender la computadora. Este ejemplo tira para atrás todo lo que les venimos diciendo del esfuerzo en estos meses. Es penoso en dos sentidos. Uno, porque nos damos cuenta de que esta persona no tiene la condición mínima para ser un representante en Diputados. Y dos, porque es el antiejemplo de la política. A mí me encantaría que los jóvenes nos vieran como referentes. Esto nos embarra a todos los que creemos en la política como herramienta de transformación.No somos lo mismo.

Del alfonsinismo a la política profesional

Soledad Acuña, ministra de Educación porteña. Andres D’Elia

Dice que el accidente le causó una profunda conmoción. “No puede ser que se muera Alfonsín y yo no esté afiliada”, pensó entonces María Soledad Acuña y fue directo a llenar la ficha en un local de la UCR. Era junio de 1999 cuando la camioneta en la que viajaba el ex presidente volcó en Río Negro, cerca de Ingeniero Jacobacci, y Acuña ya había tenido una muy activa participación en el radicalismo (podría precisarse en el alfonsinismo), como simpatizante y cercana a la Franja Morada en la carrera de Ciencias Políticas de la UBA -donde había estudiado- y también en el partido, como una militante juvenil más en la mítica Junta Coordinadora. Sólo le faltaba afiliarse.

Lo que vino después fue una vida política más profesional, ya recibida, siempre en las filas del macrismo. Aunque había empezado dos años antes de ese accidente, en 1997, cuando Horacio Rodríguez Larreta la convoca a la Fundación Sophia, un “think tank”, centrado en la gestión pública. “Necesitaban estudiantes de la Patagonia, para una investigación del Ministerio del Interior. Ahí empecé a trabajar con Horacio. Y después de la fundación empezamos a trabajar en el Gobierno, porque en el 2000 fuimos al PAMI”, cuenta. Era el gobierno de De la Rúa.

Tras un paso por el Instituto de Previsión Social de la Provincia y la AFIP, en 2001 Mauricio Macri convoca a la Fundación Sophía para que le haga proyectos técnicos, para su lanzamiento político. Cuenta que empezaron con una consultoría y terminaron como parte del proceso político. En 2003 Larreta fue como candidato a vicejefe de Macri y perdieron contra Aníbal Ibarra. Pero ella entró como legisladora, entonces junto a otras “jóvenes promesas” como Gabriela Michetti y Marcos Peña.

De la legislatura fue al Gobierno de la Ciudad, donde terminó en 2015 como Ministra de Educación. Antes había sido subsecretaria de Promoción Social en el Ministerio de Desarrollo Social y de Equidad Educativa en el de Educación.

Tanta pasión por la política le viene desde la cuna, admite. Su padre fue policía y bombero y militante muy activo de la Democracia Cristiana en Bariloche, a donde lo habían trasladado poco antes de que ella naciera. Su madre fue profesora de historia. “Mi papá iba a pegar carteles, militando por las plazas de Bariloche y lo acompañábamos. Teníamos los rollos de papel del candidato por toda la casa. Así que la política siempre estuvo en mi vida y me gustaba participar, debatir, cuestionar. Fui presidenta del centro de estudiantes de la escuela secundaria de Bariloche, de hecho. Lo armamos, porque no existía”, cuenta.

Todavía habrá que ver si tanta pasión y profesionalismo político se transmite también a la nueva generación: un hijo de 11 años y otro de 5 meses, que nació en plena pandemia de coronavirus y que la obligó a alejarse de la función por unos meses. Para Acuña -casada con el funcionario de Cambiemos Diego Kravetz- fue una experiencia única. “Tuve a mis dos pichones en casa, aislada. Nunca había estado tanto tiempo con el mayor”, dice. Pero todo pasa y parece que la política pesa. Hace más de un mes Acuña está otra vez en el ruedo.

Itinerario

Licenciada en Ciencia Política, con orientación en Administración Pública, por la Universidad de Buenos Aires, Soledad Acuña (45) pasó por distintas posiciones en el Estado porteño. Fue legisladora por el partido Compromiso por el Cambio entre 2003 y 2007. Presidió las comisiones de Mujer y Salud. De 2007 a 2011 fue subsecretaria de Promoción Social en el Ministerio de Desarrollo Social; de 2011 a 2015 subsecretaria de Equidad Educativa en el Ministerio de Educación y de 2015 hasta ahora, ministra de Educación. Tiene dos hijos: uno de 11 años y otro de 5 meses.

Al toque

Un proyecto

Despertar más vocaciones científicas y tecnológicas en la Ciudad.

Un desafío

Que la educación sea la garantía del crecimiento y desarrollo de las personas.

Un sueño

Que volvamos a ser el país del que todos queremos sentirnos orgullosos y no del que todos quieren irse.

Un recuerdo

Cuando me fui de Bariloche, la despedida de mi mamá.

Un líder

Alfonsín.

Un prócer

Sarmiento

Una sociedad que admire

La canadiense.

Una persona que admire

Horacio.

Una comida

Entrañita.

Una bebida

El mate con coco.

Un placer

Estar en Bariloche con mi familia.

Un libro

La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero.

Una película

La voz de la igualdad, sobre la historia de Ruth Ginsburg.

Una serie

Cobra Kai.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/soledad-acuna-diciembre-vamos-calificar-aprueban-obligados-cursar-enero-_0_7eZLHDCZx.html